La historia de Eduardo Gauto, el campeón parapanamericano de judo que es voluntario para probar la vacuna contra el coronavirus

Cómo fue el proceso que hizo que el deportista argentino cambiara su intención de contagiarse de manera premeditada para volver a entrenar a colaborar con una causa que ayudará a millones de personas alrededor del mundo.

Eduardo Gauto, campeón parapanamericano de Judo 2019.

El judoca argentino Eduardo Gauto, clasificado a los Juegos Paralímpicos de Tokio, es uno de los 30 mil voluntarios seleccionados por uno de los laboratorios más poderosos del mundo para vacunarse contra el coronavirus. Tiempo atrás, llegó a analizar la posibilidad de contagiarse de manera premeditada para intentar recuperar su vida.

El campeón de los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019 reveló su alto grado de “desesperación” durante la cuarentena que estableció el cese de actividades en todas las disciplinas y lo empujó a la idea de contagiarse de Covid-19, sin pensar en las graves consecuencias que le hubiera provocado. Sin embargo, un consejo médico lo hizo cambiar de parecer.

Gauto, de 32 años, es ciego desde los cuatro años, está casado y tiene dos hijos: Huilén de diez y Tahiel, de siete años.

Logró las medallas de oro en la categoría de hasta 66 kilos en Lima 2019 y Montreal 2020. Es hincha de Boca, nació en Lanús y representa a la Federación Argentina para Ciegos (Fadec).

Durante una entrevista con Télam contó las distintas etapas que vivió desde que comenzó la cuarentena, hasta postularse para ser voluntario de las vacunas del COVID-19.

“Un día me agarró el ataque de locura. Dio la casualidad que el novio de mi sobrina se había contagiado y decidí contagiarme. Pensaba tomar algo con él”, reconoció el deportista y agregó: “Lo consulté con médicos allegados, pero en particular con mi cuñada que es terapista y kinesióloga en el Gandulfo de Lomas y ella me quería matar. Me dijo que vio gente que transitó absolutamente normal y hubo gente, mucha, que se murió. No hay garantía de nada de cómo te puede agarrar”.

Gauto señaló que su idea era la de contraer la enfermedad para, una vez recuperado, retomar la actividad. ”Pensé que iba a generar anticuerpos y después podía entrenarme. Fue un momento desesperado. La última vez que pisé un tatami (la colchoneta de judo) fue el 13 de marzo. Ya no corro con la presión de clasificarme, pero me servía como medida para saber cómo iba a llegar a los Juegos. Era una decisión extrema, pero dados mis antecedentes de salud, tenía mucha confianza. Jamás fumé o tomé, nunca tomé medicación. El judo es un deporte de peso entonces estoy obligado a tener una dieta balanceada acorde a la categoría. Los niveles de hipertensión son perfectos”, señaló.

En lugar de hacer eso, siguió un consejo de su cuñada. “Me dijo de anotarme para ser voluntario para Pfizer y BioNTech porque iban a probar una vacuna en la Argentina, de origen alemana. En ese momento no se hablaba de la vacuna de Oxford. Me puse a buscar por todos lados. Encontré la noticia y el link para suscribirse y ser voluntario. Hice una carta para difundir entre mis contactos con llegada al laboratorio, desde médicos hasta prensa, y a los dos días me llamaron”, explicó.

“Di con los requisitos que eran ser sano, sin enfermedades de base y tener entre 18 y 85 años. Soy ciego total desde los cuatro años, me diagnosticaron desprendimiento de retina bilateral, pero a causa de un trauma. El 18 de agosto me aplicaron la primera dosis en el Hospital Militar. Una vez que firmás el consentimiento te hacen análisis de sangre y un hisopado, para una comparación posterior”.

En total son 30 mil voluntarios y 4.500 de ellos son argentinos: a la mitad le aplican placebo y a otros la vacuna real para que desarrolle los anticuerpos. ”No sé qué me tocó. Quedo sujeto a estudios durante los próximos dos años. Me monitorean permanentemente con una aplicación y tengo contacto con médicos de la organización”, reveló Gauto.

“Estoy un poco más tranquilo. Entreno seis veces a la semana por videoconferencia con los profes de la selección, después lo hago dos veces por semana con la gente del Club Italiano y en forma particular con mi preparador físico”, continuó el argentino, que reconoció: “Mi pensamiento en principio fue egoísta. Quería que me vacunen para que solucionen una cuestión mía. Después, cuando te vas involucrando, te das cuenta que es algo importante participar de esto porque podés ser un ejemplo para la humanidad. Uno viene al mundo no solo a comer o dormir y mirar alguna serie de Netflix, está bueno desarrollar una actividad de esta magnitud”.

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