Tras el fracaso de la última elección interna, impugnada y judicializada, la Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense se prepara para nuevos comicios el próximo 7 de junio, en un contexto marcado por la necesidad de reencontrar la unidad partidaria y definir su estrategia de cara a las elecciones provinciales y nacionales de 2027.

El partido enfrenta un panorama complejo tras la derrota sufrida en 2025, cuando perdió seis bancas en el Senado provincial, ocho en la Cámara de Diputados y decenas de cargos legislativos municipales. Además, en 2027 pondrá en juego 27 intendencias, un escenario que el radicalismo buscará moldear a partir de sus internas.
Actualmente, la UCR bonaerense está dividida en al menos tres sectores principales. El primero, liderado por el senador nacional Maximiliano Abad, cuenta con el respaldo del exintendente de San Isidro, Gustavo Posse, y de Sebastián Salvador, hijo del exvicegobernador durante la gestión de María Eugenia Vidal. Este grupo posee una fuerte estructura territorial y una destacada capacidad de movilización.
El segundo espacio corresponde a Evolución, liderado por el exsenador nacional Martín Lousteau. Su principal referente en la provincia es Pablo Domenichini, rector de la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNaB) y candidato en la última interna, cuyo resultado impugnó.
El tercer sector, que agrupa a varios intendentes y legisladores, tiene como figura visible a Miguel Fernández, exintendente de Trenque Lauquen y vencedor en la última elección interna. Fernández también fue designado presidente del Comité de Contingencia, aunque la legitimidad de ese mandato fue cuestionada en la Justicia.
A diferencia de la confrontación abierta entre Abad y Lousteau de hace dos años, ahora se observa un diálogo incipiente entre ambos espacios. Un dirigente de Evolución admitió que “el resultado de la última elección nos obliga a detenernos, dar legitimidad plena a una conducción partidaria y eso solo puede lograrse a través de la unidad”.
Por su parte, el sector que encabeza Fernández ha mantenido la distancia y, tras un acto con más de 500 personas en Saladillo, aún no ha sido convocado a conversaciones. Sus líderes reconocen que preferirían evitar una nueva interna, pero primero esperan ser incluidos en el diálogo: “Nos estamos preparando para la guerra para lograr la paz”, señalaron en tono irónico a Clarín.
Uno de los referentes más influyentes del radicalismo bonaerense resaltó la diferencia entre unidad y lista única: “Es difícil que haya unidad plena, pero sí puede haber lista única y una convivencia democrática que otorgue legitimidad a la conducción, y a partir de allí movilizar al partido y darle volumen para 2027”.
En 2025, la UCR provincial rechazó sumarse a La Libertad Avanza, a diferencia del PRO, y se fragmentó en distintos frentes electorales. Gran parte de sus candidatos integraron Somos Buenos Aires, junto a ex macristas y vecinalistas, con resultados adversos en sus distritos. Otros grupos, cercanos a Abad, compitieron dentro del frente Nuevos Aires, también con bajos resultados.
La elección interna se realizará el domingo 7 de junio, de 8 a 18 horas, salvo que se logre un acuerdo de unidad previo, que podría refrendarse ese mismo día. El mandato que se elija será por dos años, abarcando así las elecciones provinciales y nacionales de 2027, en las cuales la UCR buscará mantener al menos sus 27 intendencias actuales.
Un veterano militante reflexionó sobre las diferencias con la elección de 2025: “Fue un proceso distinto, porque aquel año renovamos bancas en un contexto electoral que había sido muy favorable en 2021, con la irrupción de Facundo Manes. Por eso era esperable perder posiciones, no tanto por estrategias, sino por la dinámica previa”.
Entre los desafíos para la nueva conducción figura definir la postura política para 2026. En la provincia, es poco probable una alianza con La Libertad Avanza, mientras el proyecto de centro impulsado en 2025 no alcanzó los resultados esperados. Además, el partido aguarda definiciones sobre la posible eliminación de las PASO y la decisión del gobernador Axel Kicillof, precandidato presidencial, sobre un eventual desdoblamiento de las elecciones.
Actualmente, los intendentes radicales gobiernan varios municipios en distintas secciones electorales bonaerenses: Rojas (Segunda Sección); Magdalena (Tercera); Lincoln, General Viamonte, Florentino Ameghino, Trenque Lauquen y General Arenales (Cuarta). Destaca especialmente su fortaleza en la Quinta Sección, donde controlan 12 de sus 27 municipios, como Ayacucho, Balcarce, General Belgrano, Maipú y Tandil, entre otros, que representan casi el 10% del electorado provincial.
Además, administran Adolfo Gonzales Chaves, General Dorrego, General La Madrid, Pellegrini, Tres Lomas y Adolfo Alsina (Sexta Sección); así como General Alvear y Saladillo en la Séptima, la sección electoral más pequeña de la provincia.
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