La animación argentina marcó un hito con la primera producción nacional para Adult Swim, el segmento de programación adulta de Cartoon Network. *La huella del oro*, creada por Daniel Duche, ofrece una narrativa madura y dinámica que sigue a un mercenario llamado Fafner, quien persigue monedas doradas y se adentra en un camino de codicia y destrucción. La serie consta de seis episodios de aproximadamente cinco minutos cada uno, disponibles completos en HBO Max.
El director, animador y showrunner acumula años de experiencia en la industria. Su trayectoria incluye participar en clásicos como *Mercano, el marciano* (2002), de Juan Antín, y *Una película de huevos* (2005), de Gabriel y Rodolfo Riva Palacio Alatriste. También fue director de animación en Hook Up Animation, trabajando para Cartoon Network y Disney, y creó la serie *Vigía planetario* para la revista *Fierro*. Junto con la productora Ayelén Bustos Suárez, entablaron contacto con Warner Bros. Discovery con una propuesta innovadora.
“Tenía la estructura general de la historia, el principio y el final, y sabía que quería algo episódico. Hice el piloto, que es el primer capítulo, *Furia estival*, que funcionaba como un corto autoconclusivo”, explicó Duche en diálogo con *Clarín*. La propuesta inicial, sin voz en off y con onomatopeyas grabadas por él mismo, fue evolucionando durante el trabajo conjunto con Warner. “Siempre fueron muy respetuosos de la idea y del trabajo; su aporte solo enriqueció”, afirmó.
Para la productora Ayelén Bustos Suárez, “Adult Swim es el lugar natural para este proyecto, porque Cartoon Network tiene una programación que no se ajusta a una propuesta que requiere mayor atención y complejidad. En plataformas como Mubi no encajaría por su irreverencia. Adult Swim representa la mezcla perfecta”.
### Una genealogía argentina
El protagonista de *La huella del oro*, un antihéroe vestido de rojo y negro que escupe fuego por la boca, se llama Fafner, al igual que el enano de la mitología nórdica que asesinó a su padre y se transformó en dragón impulsado por la codicia. Sus travesías transcurren entre desiertos y llanuras, espacios claves en la tradición literaria argentina, combinados con ciudades que evocan la imaginación del dibujante francés Moebius.
Además, la serie se vincula con una tradición nacional de historietas, con antecedentes como *Nippur de Lagash* de Robin Wood y Lucho Olivera, *Corto Maltés* de Hugo Pratt y *Alvar Mayor* de Carlos Trillo y Enrique Breccia. “Son personajes que recorren el mundo enfrentando situaciones; tienen un objetivo general, pero cada capítulo es una aventura en un lugar diferente”, explicó Duche.
Esta estructura narrativa también remite al *Martín Fierro* de José Hernández. Al igual que el gaucho, la brújula moral de Fafner es ambigua. “La intención era presentar un héroe aparente, pero que se define por sus acciones y actitudes. Muchas veces las circunstancias son ambiguas, no explicamos quién es bueno o malo; son situaciones abiertas a interpretación”, agregó.
Las influencias también incluyen a los historietistas estadounidenses Jack Kirby y Mike Mignola, la escritora Ursula K. Le Guin y el director Genndy Tartakovsky, cuya obra también se emite en Adult Swim. “La base es el mito de Sigurd y Fafner, pero también está el minotauro de la mitología griega, el Leviatán bíblico y elementos del altiplano con tótems. Hay múltiples referencias”, destacó Duche.
### Del boceto a la pantalla
La producción de la serie demandó un año de trabajo. La idea nació en los cuadernos de bocetos de Duche, que luego se transformaron en un animatic —un storyboard animado— que funcionaba como guion, acompañado por textos que ampliaban la visión del director. Como señaló la productora Ayelén Bustos Suárez, “la serie es una obra de autor”.
Para mantener la coherencia del estilo y cumplir con los plazos, se conformó un equipo pequeño de unas 45 personas. “Es una animación muy artesanal con características puntuales, que requería colaboradores capaces de reproducir el trazo propio”, afirmó el showrunner.
El trabajo colectivo implicó ajustes durante la producción. Para dotar de coherencia entre la acción y la ambigüedad, se incorporó una voz en off que expresa algunos pensamientos de Fafner y aporta a la atmósfera. Eligieron para el rol a Mario Castañeda, icónico actor de doblaje conocido por interpretar a Goku en *Dragon Ball*. “Fue un golazo”, celebró Duche.
En un proyecto sin diálogo, el sonido y la música resultan fundamentales. El diseño sonoro de Leo Chiossone y la composición de Hernán José Do Brito Barrote contribuyen al ritmo narrativo y a la identidad de los personajes. La dirección musical estuvo a cargo de Ayelén Bustos Suárez, quien explicó que buscaron que “lo narrativo también pase por la música, generando clima y temas musicales para los personajes”.
En las decisiones creativas también se equilibraron costos y estética. Por ejemplo, Duche propuso aves que atacaran al coyote, pero el equipo sugirió un tigre, más caro de animar pero narrativamente más adecuado. Finalmente, optaron por una pantera, con una imagen similar pero menos costosa. Otro detalle fue la lluvia que
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